I. Fundamentos de Biometría

I.1. Antecedentes Históricos

El uso de las características físicas y conductuales como herramientas de identificación de individuos ya se llevaba a cabo en tiempos antiguos. Los egipcios verificaban la identidad de las personas que participaban en las diferentes operaciones comerciales y judiciales. Lo mismo ocurría en las zonas agrícolas de diversos países donde las cosechas eran almacenadas en depósitos comunitarios a la espera de que sus propietarios dispusieran de ellas. Los encargados de cuidar estos depósitos debían identificar a cada uno de los propietarios cuando estos hicieran algún retiro de su mercancía.

Se sabe que en el siglo XIV en China, los mercaderes estampaban las huellas de la palma de la mano y los pies de los niños en un papel con tinta para distinguir a los niños uno de otro.

En el siglo XIX investigadores en criminología intentaron relacionar las características físicas de los individuos con tendencias criminales, por ejemplo, Alphonse Bertillon desarrolló el sistema "Bertillonaje" o antropometría descriptiva como un método para identificar individuos basado en registros detallados de medidas de su cuerpo. No obstante los resultados no eran concluyentes, pero la idea de medir las características físicas de un individuo parecía efectiva. De manera paralela comenzó el desarrollo de la identificación de huellas dactilares que muy pronto se convirtió en la metodología internacional para la identificación debido a que éstas son un rasgo distintivo entre los seres humanos. En 1856, sir William Herschel fue el primero en implantar la huella dactilar como método de identificación en documentos para personas analfabetas. El 28 de Octubre de  1880 Henry Faulds, un médico escocés que trabajaba en Tokyo, publicó un artículo en la revista Nature sobre cómo identificar criminales a partir de sus huellas dactilares llamado “On the Skin-Furrows of the Hand”.

En 1892 Sir Francis Galton, primo del célebre Charles Darwin, publicó el libro "Finger Prints", que contenía un estudio detallado de las huellas dactilares y en donde además presentó un nuevo método de clasificación usando las huellas dactilares de los 10 dedos de las manos. En este método de clasificación (en uso hoy en día) identifica las características por las que las huellas dactilares pueden ser clasificadas. Su hijo, quien continuó su investigación, estableció el cálculo de probabilidad de que dos huellas sean iguales en 1:64.000.000.000. Este sistema fue llamado Galtoneano o Icnofalangometría. Galton también enunció las tres leyes fundamentales de la Dactiloscopia: perennidad, inmutabilidad y diversidad infinita.

Las características propuestas por Galton para la clasificación de las impresiones dactilares fueron analizadas y mejoradas por el investigador de la Policía de la provincia de Buenos Aires Juan Vucetich a quien el Jefe de Policía ,Guillermo J. Núñez, le había encomendado sentar las bases de una identificación personal confiable. Vucetich usó inicialmente 101 rasgos de las huellas para clasificarlas en cuatro grandes grupos. Posteriormente logró simplificar el método basándolo en cuatro rasgos principales, los cuales se verán a detalle en el capítulo III: arcos, presillas internas, presillas externas y verticilos. Con base en sus métodos, la policía bonaerense inició en 1891, por primera vez en el mundo, el registro dactiloscópico de las personas. En el año 1892 se llevó a cabo por primera vez la identificación de una asesina, en base a las huellas dejadas por sus dedos ensangrentados (en particular por su pulgar derecho) en la escena del crimen de sus dos hijos, en la ciudad de Necochea (provincia de Buenos Aires). Esta mujer, de nombre Francisca Rojas, había acusado de los asesinatos a un vecino. Luego de más de un siglo de su implantación la identificación de personas a través de huellas dactilares todavía se basa en los cuatro rasgos propuestos por Vucetich.

Entre 1905 y 1908 se implementa el uso de sistemas de huellas dactilares en la Fuerza Aérea, Ejército y Armada de Estados Unidos.

A partir del año 1935 se comenzaron a utilizar otras características físicas como variantes de identificación, por ejemplo el iris del ojo, en este sentido, los oftalmólogos Carleton Simon e Isodore Goldstein escribieron un artículo para el New York State Journal of Medicine que fue publicado en Septiembre de ese mismo año y se titulo "A new Scientific Method of Identification", en este artículo plantearon que los patrones vasculares de la retina son únicos en cada individuo. El siguiente año el oftalmólogo Frank Burch propuso el concepto de usar los patrones del iris como método de reconocimiento individual.

En el año de 1941, Murray Hill de los Laboratorios Bell inició el estudio de la identificación por voz, sus trabajos fueron redefinidos por L.G. Kersta.

Durante los años 1964 y 1965 Woodrow Wilson Bledsoe, Helen Chan Wolf y Charles Bisson trabajaron en el reconocimiento facial humano haciendo uso de la computadora y desarrollaron el primer sistema semi-automático de reconocimiento.

La Aviación Norteamericana desarrolló el primer sistema de reconocimiento de firma manuscrita en 1965.

En 1969 el Buró Federal de Investigaciones (FBI) impulsó a automatizar el proceso de reconocimiento de huella dactilar pues éste requería de muchas horas hombre para el proceso manual, para lo cual contactando al Buró Nacional de Estándares (NBS), ahora Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) para que estudiaran el proceso de automatización de identificación de huellas dactilares.

Ese mismo año, el 25 de Noviembre, Salvatore R. Danna patentó en Estados Unidos un instrumento para identificar la firma manuscrita con la patente No. 3480911, asignada a Conetta Manufacturing Company.

En los setentas A.J. Goldstein, L.D. Harmon, y A.B. Lesk usaron 22 marcas específicas subjetivas como el color de cabello y grosor de labios para automatizar el reconocimiento facial. El problema con estas soluciones es que las mediciones y localización eran digitadas manualmente. En Mayo de 1971 publicaron en Proceedings of the IEEE un artículo sobre el tema, titulado "Identification of human faces".

El 25 de Mayo de 1971 se patenta en Estados Unidos un sistema de identificación de la palma de la mano por parte de Norman G. Altman.

En 1975, El FBI fundó el desarrollo de escáneres de huella dactilar para clasificadores automatizados y tecnología de extracción de minucias, lo cual condujo al desarrollo de un lector prototipo. Este primer lector usaba técnicas capacitivas para recoger las minucias. En ese momento solo los datos biográficos de los individuos, la clasificación de los datos de huellas dactilares y las minucias eran almacenados a causa de que el costo de almacenamiento de las imágenes digitales de las huellas dactilares era prohibitivo.

La tecnología de huellas dactilares continuó mejorando y para el año 1981, cinco Sistemas automatizados de identificación por huella dactilar fueron desplegados. Varios sistemas estatales en los Estados Unidos y otros países habían implementado sus propios sistemas autónomos, desarrollados por un número de diferentes proveedores. Durante esta evolución, la comunicación y el intercambio de información entre sistemas fueron pasados por alto, significando que una huella dactilar recogida con un sistema no podía ser buscado en otro sistema. Estos descuidos llevaron a la necesidad y al desarrollo de estándares para huellas dactilares.

Durante la última década la industria de la biometría ha madurado y la investigación de las tecnologías biométricas orientada al mercado empresarial y de la seguridad comienza a tener un crecimiento significativo. En la actualidad comienzan a aparecer en el mercado aplicaciones a gran escala que serán cada vez más accesibles para empresas y particulares.

En México, por ejemplo, la biometría apenas empieza como práctica tecnológica vinculada a la seguridad informática. En 2004 a 18 agentes de la Procuraduría General de la República, incluyendo al entonces Procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, se les implantó bajo la piel una versión especial del sistema RFID (Identificación Por Radiofrecuencia, por sus siglas en inglés) que consiste en un chip que contiene información y que puede ser leído a distancia. Según el artículo “El Reinado de la Biometría” publicado en la revista ¿Cómo ves? de Julio de 2007, Año 9, No.104, el dispositivo fue implantado de manera voluntaria. El dispositivo electrónico de un tamaño menor al de un grano de arroz, permite identificar cuándo un agente etiquetado entra en contacto con documentos confidenciales y puede también guardar información personal como su nombre, dirección, teléfono, y hasta una fotografía. Si bien esta aplicación tecnológica parece legítima, es importante reflexionar hasta qué punto se está afectando el derecho a la privacidad y nuestra salud pues pese a haber sido aprobados para uso humano por la estadounidense Food and Drugs Administration, equivalente a la Secretaría de Salud, no son inocuos. Contienen vidrio y metal, así que si lleva uno de ellos, deberá olvidarse de someterse a estudios de rayos X o a radiaciones como resonancias magnéticas, porque se le puede calcinar el chip dentro del brazo y quemarle. También existe el riesgo de que el implante, una vez dentro del brazo, se mueva y se coloque en un lugar peligroso. Sobre el supuesto de que la cubierta de cristal se rompa estando dentro del brazo, algo que sucedería gracias a un inoportuno golpe, no se ha dicho nada tampoco. Se ha descubierto también que los chips resultan altamente cancerígenos. Además, la tecnología RFID todavía no está lista para utilizarse en aplicaciones tan delicadas como la identificación de personas o el control de acceso a zonas restringidas esto debido a que varios científicos han podido realizar “clones” del chip.

Como con toda aplicación tecnológica, es el respeto a la dignidad humana lo que debe guiar la evolución de la biometría, para evitar que su uso se convierta en una pesadilla.

Figura 1.2 Dispositivo RDIF

http://es.wikipedia.org/wiki/RFID