I. Fundamentos de Biometría

1.3.2. Aeropuertos

A partir de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos la necesidad de seguridad aeroportuaria tuvo un incremento substancial. Además de hacer uso de la seguridad física se comenzó a utilizar la tecnología biométrica en programas de iniciativa privada apoyados por el gobierno como el denominado Viajero Registrado (Registered Traveler) y el programa Iniciativa de Fronteras Seguras (SBI) del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos.

El uso de este tipo de tecnología atrajo profundamente el interés entre los expertos en seguridad aérea, por lo que una gran variedad de aplicaciones comenzó a circular por los aeropuertos en todo el mundo. En Estados Unidos, el aeropuerto de Chicago, el segundo más grande del mundo, fue uno de los pioneros en emplear estos sistemas, al probar entre sus trabajadores un método de identificación a través de huellas dactilares de la empresa SecuGen, iniciativa que luego siguieron otros aeropuertos estadounidenses como el de San Francisco, Houston y Oakland.

Mientras los sistemas biométricos de identificación se implementaban de forma casi generalizada en las instalaciones aeroportuarias de EEUU, en Europa la adopción fue mucho más lenta, de manera que sólo en grandes aeropuertos como el de Schipol en Amsterdam, y el Heathrow en Londres, habían empezado a utilizar estos sistemas de reconocimiento.

Entre las medidas de seguridad aeroportuaria que se han implementado recientemente se encuentra el uso del pasaporte biométrico que puede ser leído mecánicamente y está provisto con un chip electrónico que contiene toda la información biométrica de la persona. El 6 de Septiembre de 2006 se emitió el primer pasaporte biométrico cuyo destinatario fue Atzo Nicolaï, Ministro de Renovación Gubernamental y Relaciones del Reino en Holanda.

En Estados Unidos ya existe una ley que requiere que todo visitante internacional tenga visa o cualquier otro documento que use identificación biométrica, así lo establece esta disposición a las embajadas y consulados de los Estados Unidos, y que, por el constante trasiego de visitantes y emigrantes de diferentes parte del mundo a la nación estadounidense, los demás países se han visto en la obligación de aplicar.